Un iceberg se desprendió de un glaciar en la Antártida, y en 2018 los medios de comunicación comenzaron a reportar noticias similares. El derretimiento de glaciares genera preocupación en una mitad de la población mundial, y alegría en la otra. ¿Cuál es el secreto? El proyecto teranews.net intentará analizar esta cuestión.
Comencemos con que la Antártida es el polo sur de la Tierra, en la parte inferior del globo. La Arctida es el polo norte del planeta, en la parte superior del globo.
El derretimiento de glaciares: beneficios y daños
Indudablemente, un bloque de hielo desprendido del tamaño de una ciudad regional provocará miedo en los residentes de las zonas costeras. La masa de hielo enviada a la deriva puede destruir todo a su paso: barcos, embarcaciones pesqueras, muelles e incluso puertos. Además, las preocupaciones de los científicos sobre el aumento del nivel del mar están fundamentadas. Desde hace más de treinta años, los habitantes de países costeros alertan que el mar, año tras año, está ganando territorio.
El aumento del volumen de agua en los océanos mundiales afecta las mareas, y estas, a su vez, cambian las condiciones climáticas en todo el planeta. Los científicos relacionan tsunamis, lluvias prolongadas o sequías en diferentes regiones con el derretimiento de glaciares.
El aspecto positivo del derretimiento de los hielos radica en el ámbito político, especialmente en la región del Polo Norte. En primer lugar, la desaparición de glaciares abrirá la ruta marítima del norte para la comunidad mundial, facilitando la logística entre EE. UU., China e India, por un lado, y los países europeos, por otro. Actualmente, Rusia controla completamente esta ruta marítima y no está dispuesta a compartir sus beneficios.
En segundo lugar, bajo los glaciares de la Arctida y la Antártida se han encontrado reservas de petróleo, gas y minerales. Como los glaciares no pertenecen a ningún país, hay muchos reclamantes a estos recursos naturales. En la lista principal están EE. UU., Rusia y China, potencias nucleares capaces de tomar por la fuerza estos valiosos recursos.
La conclusión es clara: no hay motivos para alegrarse. El aumento del nivel del mar dificulta la vida de las personas en las zonas costeras. Y el interés de las potencias nucleares en apoderarse de estos recursos naturales seguramente no traerá beneficios. Solo queda esperar que el derretimiento de glaciares se prolongue en el tiempo.





