El empresario estadounidense, director de la empresa Digital Currency Group, Barry Silbert, lanzó un video en línea, instando a los inversores a transferir sus reservas de oro a bitcoin. La campaña con la etiqueta #DropGold se filtró rápidamente en las redes sociales de todo el mundo, recibiendo opiniones tanto positivas como negativas. Bitcoin contra oro: una declaración seria de un representante de negocios de autoridad.
En el video, los protagonistas muestran la obsesión de la humanidad con el metal noble y proponen aceptar el futuro digital. La presión se dirige a la incomodidad de almacenar y revender reservas de oro. Y se demuestra claramente cómo gestionar capitales con solo presionar un botón en la pantalla del teléfono inteligente.
Bitcoin contra oro: quitándose las gafas de color rosa
La era digital obliga a los usuarios a mantenerse al día. En términos de comodidad, sí, hay lógica. Pero al profundizar en la situación, todo parece bastante nebuloso. Expertos rusos e indios en desarrollo económico coinciden en que tales declaraciones son falsas y que todo apunta a una nueva estafa a la humanidad. ¿Cómo confiar tus capitales a un servidor gestionado desde el exterior (persona física o jurídica)?
¡Más vale pájaro en mano que ciento volando!
Con esa vieja y buena expresión está todo dicho. Y aquí un ejemplo. La caída del servidor de uno de los bancos europeos en 2018 llevó a que cientos de miles de personas quedaran de repente insolventes, debido a la falta de dinero en efectivo. Lo mismo sucede con bitcoin y oro. Las joyas o el metal bancario siempre se pueden vender y recuperar los fondos gastados. ¿Y qué hacer con bitcoin virtual almacenado en algún servidor, cuyo propietario fue hackeado o quebró?
No hay que olvidar que la criptomoneda «salta» en precio. Y son los inversores quienes la manipulan, invirtiendo en bitcoin para aumentar su valor. Y obtienen «las mejores» en picos de precios específicos. Uno gana, millones de personas pierden sus ahorros.
¿Y el oro? Los metales preciosos siempre mantienen su valor. Además, el precio del oro ha estado en constante aumento durante cinco décadas. Hay fluctuaciones, pero no significativas. Y últimamente, están relacionadas con que las potencias mundiales están deshaciéndose de obligaciones de deuda estadounidenses para aumentar las reservas de oro del país. La campaña «bitcoin contra oro» es, en esencia, una estafa.
La conclusión es evidente: bajo ninguna circunstancia caigas en estas provocaciones lanzadas por tiburones de negocios como Barry Silbert. Confía en lo material, no en el mundo virtual. Mantén tu pájaro en mano y no permitas que otros manipulen tus intereses.





