Los instructores de yoga en Nueva York han ideado una metodología original llamada Drunk Yoga. Las sesiones se complementan con relajación alcohólica. La yoga con vino en EE. UU. ha aumentado rápidamente en popularidad entre jóvenes y mayores.
La serie de clases de yoga se acompaña de la ingesta de dos copas de vino al finalizar la sesión. Según los instructores, la metodología ayuda al cuerpo a relajarse lo más rápido posible. No se puede emborrachar durante las clases: los organizadores controlan la cantidad de alcohol.
Yoga con vino en EE. UU.: opiniones de expertos
Mientras los medios occidentales promueven la «yoga borracha» como tendencia del siglo, los médicos de todo el mundo ya han comenzado a alertar. Cualquier consumo de alcohol, independientemente de la cantidad de etanol ingerido, afecta negativamente el funcionamiento del organismo humano.
El consumo de alcohol después del entrenamiento altera el metabolismo, ralentiza todos los procesos. Por lo tanto, quemar grasa o recuperar el tono muscular son mitos. Además, las prácticas regulares de yoga acompañadas de borracheras pueden llevar al alcoholismo crónico. La ingesta de dos copas de vino hace que el organismo humano reciba «zen» según un horario.
Los entrenadores de artes marciales orientales han expresado claramente su oposición a esta nueva metodología. La yoga con vino en EE. UU. es un paso equivocado para el mundo del deporte. Aunque el alcohol puede traer alegría y placer después del entrenamiento, un organismo cansado no está preparado para eliminar el alcohol. Los órganos más afectados son el hígado y los riñones, que en lugar de descansar, soportan una carga adicional.
La decisión siempre queda en manos de la persona. Beber o no, es asunto de cada uno. Pero combinar deporte con alcohol es una decisión sumamente equivocada. Esto lo saben desde la escuela. Lástima que no todos entienden cuán profunda es la problemática.



